Migrar en familia: vence la ansiedad

Vence la ansiedad familia globofran

Mudarse a otro país en familia, supone muchísimos retos. Entre ellos  el saber atender las diferencias de percepciones, expectativas y emociones que siente cada miembro de esta valiosa y primaria comunidad.

De acuerdo con la psicóloga Caroline Schuster, la añoranza puede tener síntomas similares a la depresión.

“La gente puede experimentar melancolía por mudarse a otra calle”, comenta el psicólogo social Gary Wood, imagínese mudarse a otro país.

Mudarse a lugares nuevos implica tener menos “puntos de anclaje” y “algunas personas toleran esta ambigüedad (en sus vidas) mejor que otras”, por eso durante el proceso familiar de migración todos los miembros de la familia son importantes, y es valioso procurar una buena actitud que ayude a los demás asimilar juntos el cambio y la ansiedad que genera.

A pesar de los temores a un nuevo emprendimiento o los sentimientos de añoranza al antiguo país, mudarse puede ser  necesario para mejorar las condiciones de vida de la familia y así deben entenderlo cada uno e sus miembros.

Este proceso puede ser más fácil si la familia está en armonía y  expresan sus sentimientos con una buena comunicación donde se puedan manifestar la ansiedad y miedos, las esperanzas, aspiraciones, ambiciones y lo que cada miembro espera de la vida en el nuevo país.

Es necesario que todas las personas pertenecientes e involucradas en la mudanza se encuentren conscientes del cambio y de que es una decisión familiar y un compromiso  para estar mejor. La actitud es clave durante el proceso de adaptación, por eso recomendamos afrontar el cambio con entusiasmo y  mantener el equilibrio y la armonía familiar.

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Herramientas claves para mantener la armonía familiar durante la emigración.

  • Dar gracias: es importante que usted empiece a reconocer y dar gracias por todas las cosas que posee, dar gracias por la oportunidad (que muchos desearían tener) de poder realizar una mudanza a un país que le ofrece mejores condiciones; y enseñar a sus hijos y otros miembros de la familia, este ritual. Esta práctica familiar los ayudará a entender que efectivamente están pasando por un cambio pero que a pesar de la incertidumbre que sienten, deben estar agradecidos con la vida por brindarles la oportunidad de estar mejor.
  • Expresar afecto: si alguna vez se ha sentido seguro o protegido con un gran abrazo, conoce el poder de esa sensación. Durante el proceso migratorio, los miembros de la familia deben ser afectuosos, incluso aun más cuando noten a alguien del grupo decaído o desanimado. Cuando entre la familia intercambian muestras de afecto,  de alguna forma con ello están llenando “el vacío” que  sienten con el cambio de país y por el hecho de haber dejado atrás muchas relaciones personales que eran parte de sus antiguas vidas.
  • Compartir la mesa: Durante el proceso migratorio es importante que hagan un esfuerzo por encontrar un espacio durante el día para compartir los alimentos juntos y sentados. Este momento propicia la comunicación entre los miembros de la familia. Cuando se come en familia se deben eviter las conversaciones sobre problemas, es importante que sea un momento de paz. Pregúntese antes si puede orientar las conversaciones hacia experiencias positivas que hayan tenido durante el día, seleccione su mejor experiencia y dele valor.De esta forma se refuerza la comunicación familiar y se comparte lo positivo del proceso de migrar.
  • Reconocimientos: a todos nos cae bien una frase de reconocimiento por el esfuerzo que hemos realizado. El grupo familiar debe practicar el reconocer y agradecer cada esfuerzo realizado para afrontar el proceso de mudanza.  Reconocer los esfuerzos del hermano, del papá, de la mamá en el proceso les ayudará a sentirse motivamos a continuar. Además de la práctica de reconocimientos, es importante que cada miembro se tome la tarea de hacer sentir a los demás apoyados, haciéndoles ver que comprende la situación y las limitaciones de la misma, con frases como: “Todo saldrá bien”, “Yo sé que puedes lograrlo”, “No te preocupes”, “Lo estamos haciendo realidad”, “Eres el mejor”.
  • Compartir momentos divertidos en familia: Vivir momentos divertidos, relajados y felices les permitirá afianzar la unión familiar durante el proceso y brindarle un respiro en medio de la ansiedad que vive. La compañía de los miembros de la familia es invalorable antes, durante y después de la migración y  siempre lo será. Vale la pena recordarlo a cada quien.
  • Practicar el buen humor: Cuando se está de buen humor, se transmite una actitud positiva frente a la vida y frente al cambio que supone migrar. Si los miembros de la familia están de buen humor durante la mudanza de país se notará en el ambiente del hogar la buena vibra con la que están recibiendo el cambio y lo positivo que van a vivir a partir de ese momento.
  • Compartir responsabilidades: incluso antes del proceso migratorio debe tener claro cada miembro de la familia cuáles serán sus responsabilidades en el nuevo destino, para de esta forma ayudarse unos a otros y evitar malentendidos. Una familia es un equipo, cada miembro de la familia asume responsabilidades, según sus capacidades.
  • Crear rituales familiares: crear rutinas en la familia ayuda a mantener la unión y les permite  distraerse mientras hacen nuevas relaciones sociales. ¿Recuerda alguna tradición familiar de su infancia que le parezca positiva o divertida? ¿Por qué no hacerla parte de su familia? Por ejemplo, pueden comer hamburguesas los viernes en la noche, que los niños preparen el desayuno los domingos, hacer una pequeña celebración cuando algún miembro haya alcanzado algún logro pequeño. Póngase creativo, los rituales son en muchas ocasiones el “pegamento” de muchas familias por generaciones enteras.

Los cambios nos ayudan a crecer, y una mudanza de país puede motivarnos a cambiar nuestro estilo de vida, a renovarnos, a mejorar las relaciones familiares, y a abandonar viejos e indeseables hábitos. Haga suya esta portunidad y abrace a los suyos en este tránsito para crecer.



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