Gestión de las emociones en el trabajo

 

gestión de las emociones

 

En las relaciones humanas, la adecuada gestión de las emociones es fundamental. Contar con ella reduce al mínimo los riesgos de responder airadamente a quienes nos rodean y de generar malentendidos y conflictos innecesarios.

 

En el trabajo, también es necesario saber gestionar las emociones para que éstas no afecten nuestro desempeño profesional ni perturben nuestras relaciones con el resto de los empleados de la empresa.

 

Las situaciones particulares de cada quien, así como los problemas laborales y hasta los socioeconómicos del país, pueden generar momentos de enojo y de frustración que, con frecuencia, no sabemos manejar. Así mismo, el ambiente laboral no es el espacio propicio para desahogarnos. En consecuencia, debemos contar con recursos para que nuestras emociones no nos sobrepasen y que podamos controlarlas.

 

A continuación, te traemos algunos consejos para que puedas conseguir una adecuada gestión de las emociones; lo que, a su vez, redundará en una vida laboral más sana.

 

  1. Identifica tus emociones

Nuestro organismo refleja las emociones de diversas maneras. Por ello, es importante saber diferenciarlas y determinar cómo las manifestamos. Está atento a cuáles emociones que disparan en ti respuestas como: palpitaciones, sudoración, enrojecimiento, dolor de cabeza, facciones duras, etc.

 

“Es sorprendente cómo una vez que la mente está libre de la contaminación emocional, la lógica y la claridad emergen”. (Clyde DeSouza)

  1. Determina el agente detonador

Este punto es fundamental para poder gestionar las emociones eficazmente. Por ello, debemos identificar qué es lo que nos hace reaccionar de determinada manera. En ocasiones, vamos acumulando pensamientos y sentimientos que nos hacen estallar hasta con el menor estímulo.

Generalmente, tendemos a responder exageradamente cuando tenemos problemas familiares, no hemos dormido bien o tenemos alguna preocupación. Así que, cuando notes algunas de estas razones; mantente sereno y controlado.

 

  1. Sé proactivo

No te quedes enfrascado en las emociones negativas. Enfréntalas.

Si no estás de acuerdo con alguna tarea o no te has sentido a gusto con la forma de actuar de algún compañero, actúa con honestidad y exprésalo. De igual forma, si has cometido algún error pide disculpas.

 

Sólo son capaces de gestionar las emociones propias y las ajenas, las personas que cuentan con alta inteligencia emocional. Quienes, además, tienen autoconfianza, son empáticas, mantienen buenas relaciones personales y establecen buena comunicación con los demás.



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