13 enero, 2017

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Emprendimiento juvenil en América Latina y el Caribe.

 

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El emprendimiento juvenil es la mejor vía para mejorar el empleo y las condiciones de vida de cualquier nación. Como resultado de él, puede incrementarse la creación de empresas. En consecuencia, el emprendimiento, es un motor fundamental en la estructura productiva de un país. Además, permite reforzar el empleo y promover la movilidad social.

 

La actividad de los emprendedores está asociada con el progreso tecnológico, la innovación, la adopción de procesos productivos mejores, el acceso a nuevos mercados y las mejoras de eficiencia en materia de producción y gestión.

 

De allí, que impulsar el emprendimiento se ha convertido en prioridad política. Con ello, es posible mejorar las oportunidades de empleo y de ingresos. Así, se aprovecha el potencial no explotado de los  jóvenes y  se promueve la movilidad social.

 

El emprendimiento juvenil en América Latina y el Caribe es sumamente importante. En la región, se cuenta con más de 163 millones de individuos  entre 15 y 29 años. De éstos, sólo la mitad está empleada. Por esa razón, es indispensable crear oportunidades laborales para ellos, sobre todo en el sector formal.

 

En América Latina, el desempleo juvenil es más elevado que la tasa mundial general y tres veces más alta que la de los adultos de la región.

 

Por medio del emprendimiento juvenil, se mejora la capacidad para incorporarse en los mercados laborales. Así mismo, a pesar de que los jóvenes carecen de experiencia o recursos financieros para el emprendimiento, el involucrarse en tales actividades los ayuda a adquirir nuevas competencias y mejorar su bienestar.

 

El emprendimiento juvenil no sólo contrarresta los efectos perjudiciales del desempleo. Además, fomenta la innovación y convierte a los jóvenes emprendedores en modelos para sus pares.

 

Características del emprendimiento juvenil en América Latina

 

El emprendimiento juvenil en América Latina está muy vinculado a la estructura empresarial de la región. Las pequeñas y medianas empresas representan más del 80% del empleo y más del 90% del total de empresas en América Latina. Sin embargo, las grandes empresas son quienes contribuyen en un 70% al PIB de la región. Esta asimetría entre empleo y productividad también se evidencia en la estructura de los proyectos de emprendimiento de la región.

 

En América Latina, el emprendimiento es muy diverso y se caracteriza por la coexistencia de emprendedores de alto crecimiento y emprendedores de subsistencia.  Además, existe dificultad para la empleabilidad, lo que se convierte en obstáculo para la creación, supervivencia y crecimiento de las empresas.

 

A pesar de que la proporción de empleados y empresarios que contratan gente es muy similar en América Latina y en los 34 países que integran la OCDE;   los trabajadores de la primera son dos veces más propensos a ser emprendedores de subsistencia.

 

Otras características del emprendimiento en América Latina

  • La propiedad empresarial aumenta con la edad.
  • La proporción de emprendedores jóvenes es más baja que la de adultos en todos los países.
  • Los individuos que son trabajadores por cuenta propia tienen negocios más pequeños, emplean a menos trabajadores y son menos productivos.
  • Los jóvenes emprendedores de estratos socioeconómicos más bajos hallan más barreras que aquellos de hogares más favorecidos.
  • Los emprendedores latinoamericanos, de hogares de ingresos medios, poseen menos modelos empresariales que los de otra región.

 

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