Breve recorrido por la historia de la franquicia

 

franquicia

 

La palabra franquicia surgió en la Edad Media, época en la que el soberano autorizaba a sus súbditos, para que pescaran o cazaran en determinadas zonas del reino. Dichas autorizaciones (“cartas francas”), se designaban con el término “franc”.

 

Asimismo, en esa misma época; la Iglesia Católica autorizaba a ciertos señores propietarios de tierras, para que, en su nombre, recogieran el diezmo que se debía a la Iglesia. A cambio, éstos podían quedarse con un porcentaje de lo recaudado, como comisión. El resto, estaba dirigido al Papa.

 

Luego del triunfo de la Revolución Francesa, estos privilegios otorgados a los nobles, así como el término, desaparecen; para resurgir en el siglo XIX, en el Nuevo Continente, con una concepción diferente. Sin embargo, resulta imposible establecer con precisión, cuándo vuelve a emplearse esta figura; aunque podrían ubicarse a comienzos de ese siglo, después de la guerra civil en EE.UU.

 

En esa nación, el primer antecedente de la franquicia; es probablemente, el otorgamiento a particulares, de autorizaciones legales para que explotaran servicios públicos como bancos y ferrocarriles.

 

La franquicia a partir del siglo XIX

 

 

Alrededor de 1850 y 1862; la compañía I. M. Singer & Co, fabricante de máquinas de coser, empezó a usar el sistema de franquicias como respuesta a sus problemas de distribución y cobertura de sus productos. Un verdadero ejemplo de colaboración entre empresarios independientes con un mismo fin.

 

Por su parte, en Europa, en la década de 1880; las fábricas de cerveza alemana otorgaban derechos a algunas tabernas para que pudieran vender la cerveza de nombre comercial, SPATEN.

 

Sin embargo, el primer contrato de esta forma de negocio fue el firmado en 1899, por Asa Candler (propietario de The Coca-Cola Company); Benjamín Thomas, Joseph Whithead y John Lupton. Este contrato de franquicia permitía el embotellamiento y venta de la bebida en todo Estados Unidos. Más adelante, en 1906, la bebida fue embotellada en Cuba y Panamá.

 

En 1929, para favorecer la colaboración entre la empresa central y sus colaboradores; la compañía General Motors recurre al contrato de franquicia. Así mismo, unos años más tarde, las empresas de aceite Texaco y Standard Oil, conceden franquicias a tiendas de conveniencia y a talleres en Estados Unidos.

 

Sin embargo, el verdadero auge de las franquicias en EE.UU. tiene lugar después de la Segunda Guerra Mundial. Momento en el que los soldados regresan para ser incorporados a la sociedad; con capital, pero, sin preparación comercial ni financiera. Para ellos, el sistema de franquicia era ideal, pues les aseguraba poder contar con la asesoría de personas más capacitadas.

 

Para entonces, la población estadounidense estaba experimentando un rápido crecimiento y, además, contaba con poder adquisitivo. En consecuencia, se generó una fuerte demanda de productos y servicios. Fue en este contexto, que surgieron exitosas y conocidas franquicias de fast food, como McDonald´s, Burger King o Kentuchy Fried Chicken.

 

Sucesivamente muchas empresas de diversos sectores, se decidieron a franquiciar su negocio. Así, para 1988, existían más de medio millón de negocios franquiciados en EE.UU.

 

Desde entonces, la industria de la franquicia ha permanecido en crecimiento y se ha expandido en los mercados norteamericanos, europeos y asiáticos.

 

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